viernes, 11 de febrero de 2011

El espectador ocasional y el hincha de las orillas

I.
La NBA se promociona como el sitio “where amazing happens”: donde sucede lo maravilloso. Increible campaña publicitaria, por lo sencillo y trascendente de su concepto: con tres palabras, definen su deporte como el lugar de lo maravilloso, lo magico, lo que esta mas alla de nuestra racionalidad, lo que abruma nuestros sentidos. Es decir, aquello que todo espectador busca en un espectáculo, y también, aquello que se espera del arte. Sin embargo, el espectador ocasional de basket se encuentra con un deporte cortado, de muchos puntos de rutina, laboriosos, mucho roce, y poca espectacularidad. No puede apreciar las heroicas batallas bajo el aro, no percibe los esfuerzos o las proezas técnicas (mas alla de una volcada, pongamosle, técnica por demás vendehumo) ni tampoco las maravillosas estrategias para abrumar una ofensiva, que para el espectador ocasional solo hacen al juego menos parejo, mas aburrido.
El futbol tiene un proverbio similar (“en el futbol cualquier cosa puede pasar”) que en la practica lejos esta de ser real. Por poner dos ejemplos obvios, el Real lleva década y pico sin perder de local y el Barsa es apenas, con suerte, un equipo al que le podes rascar un punto. Pero, como aquella frase de cabecera del basket de los Estados Unidos, la nocion sirve para acercar espectadores. Tambien aca, como en aquel genial capitulo de los Simpsons donde la familia se acerca a un partido de futbol porque en la publicidad los jugadores estallan –literalmente-, y que ilustra a la perfeccion el dilema del espectador ocasional, este tipo de hincha, el que va atraído por los faroles, se pierde la gracia, simplemente. Quizas compre una platea, se siente al lado de un par de famosos y eso aliviane su desinteres: el futbol (sobre todo el futbol europeo, es decir, el ombligo del mundo futbolero) es mas y mas como una de esas obligadas salidas aristocraticas a la opera, donde a veces hay que acudir aunque no se soporte el espectáculo. El espectador cada vez mas un espectador teatral, que acude a ver algo maravilloso, elevado (es decir, algo considerado por todos como elevado y sublime), como aquello que le gusta pensar a la gente, es el Arte. Como muchos espectadores teatrales, el acercamiento superficial al gusto aristocratico no lo convierte en un conocedor: el espectador teatral se pierde la perfeccion de un cambio de frente, de un pase del 5 que limpia la jugada. Solo reconoce la emoción superior del gol, y si es un principiante absoluto, no puede evitar sentirse desilusionado con el espectáculo.
Este espectador es el que desplaza, lentamente, al hincha. El hincha quiere que su equipo gane y adora el triunfo inmerecido, sobre la hora, inclusive la trampa: es la voz del apasionamiento, del amor, donde el fin justifica los medios. La idealización folclórica del hincha (el Hincha) lo ha convertido en un ser de naturaleza ingenua, impoluto por las racionalidades del mundo moderno (un absurdo, teniendo en cuenta la diversidad de hinchas que existen) y por ende amante del “buen futbol” no por aprendizaje sino porque lo estético apela a cualquier espíritu (omitiendo que lo estético, lo bello, es una construcción y un idioma particular, ambos pertenecientes a la hegemonía). “El futbol que le gusta a la gente”, dicen. Pero los medios moldean las opiniones y los hinchas apasionados ven a sus equipos, pobres, peleando el decenso y visitando la Bombonera, meterse atrás, y sufren vergüenza. Reconocen que no están a la altura del buen gusto, se someten ellos mismos a la inferioridad. La culpa trunca las rebeldías potencial: pero son otros mecanismos mas directos los que desplazan al hincha de la cancha. El Hincha, el folclórico, es pobre. En Europa, no puede pagar los precios y ya esta siendo desplazado, también a partir de su criminalización: si el futbol ha de elevarse, si ha de dejar de ser el opio de las masas, el entretenimiento de los barbaros, para volverse sublime espectáculo y negocio millonario, lo primero será justamente tomar distancia de la marginalidad, y la distancia se ha tomado sencillamente a través de medidas económicas que afectan al hincha tradicional y a la vez apelan, también desde allí (desde la limpieza del individuo que incomoda y desde la conversión del juego en un espectáculo caro, privilegiado) al hincha nuevo, que se acerca como modo de adherir a un modo de vida, que va a la cancha como se va a la opera o a Punta del Este en vacaciones, con la intención (generalmente trunca) de acceder a la aristocracia. El hincha nuevo es, entonces, el burgues que intenta aproximarse al ideal aristocratico. Defiende por ende la nocion de espectáculo y se acera a la cancha ya siendo una parte consustancial del sistema que perpetua las diferencias: ya es un hincha teatral, que no pretende conocer el juego sino volverlo sublime, maravilloso, misterioso. Se prende con los lujitos para la propaganda de zapatillas, con los firuletes, pero no puede ni quiere desentrañar el funcionamiento defensivo de un equipo. No es un conocedor del deporte, sino un espectador del show. Y la creciente televisación no hace mas que acentuar la teatralidad del futbol. El futbol se vuelve entonces el equivalente a ir al cine, al teatro, a ver una película en casa: un placer estético y ocasional el cual para comprenderlo no hace falta demasiado para desentrañarlo mas que sentido común. El espectador se vuelve inconcientemente (y aun si concientemente es un opositor) consustancial al poder, adherente sin quererlo a una ideología que es la que perpetua la pirámide del poder (en este sentido, el cine y cualquier lenguaje tomado a la ligera también presentan esta peligrosidad). Despues de todo, quienes son los mas aptos para practicar este futbol lujoso? Quienes serán los ganadores si todos intentan practicarlo? El ejemplo español ilustra demasiado claro que, en una Liga donde nadie marca y todos pretenden marcar golazos, los dos equipos multimillonarios ganan todos sus partidos y vuelven monótona la competencia (algo que no interesa al espectador ocasional, pues no sigue la Liga en su desarrollo: va de vez en cuando a ver un partido, por el espectáculo en si mismo y no por el resultado, sigue al equipo en la tele de fondo o en diario,).
El redito es doble: en primer lugar, obviamente, el redito económico que permite mantener la parafernalia de compras y ventas a partir de la elevada recaudación de los partidos y de la venta de los objetos de culto (camisetas, ropa deportiva, etc) que se consume, típico comportamiento de turista que pretende demostrar su “buen gusto” (es decir, pretende formar parte de la clase alta) fotografiándose con monolitos legitimados en el mundo, demostrando que puede, como la clase alta, viajar por el mundo; el segundo redito es sutil: el pasaje paulatino hacia un futbol “civilizado”, es decir, de valores burgueses y aristocraticos (orden, armonía, belleza, inspiracion) extingue las ideologías peligrosas, sofoca ese futbol sucio y guerrero que solo quiere victoria (el futbol barbaro del verdadero hincha, el futbol pragmático y por ende mas desprejuiciado respecto a los métodos utilizados para alcanzar el objetivo) de los paladares de los espectadores, los margina del futbol. Su futbol se vuelve amoral (la amoralidad y la fealdad están intrínsecamente ligadas, desde ya, como parte del mismo mundo marginal en el imaginario aristocratico, opuesto geométricamente a su mundo moral y bello). Este trabajo de deslegitimación (que ya tratamos) genera la culpa del hincha y su conciencia de no pertenecer a la clase dominante.
En Europa el futbol ya es un espectáculo: y ganan siempre los mismos, porque sus hinchas (la fuerza invisible) han dejado de creer en hazañas y se han rendido obnubilados por el reino del dinero. Las hinchadas han dado lugar a los espectadores, que sentados observan desapasionadamente el espectáculo, con estrellas de cartel y todo. Se alegran, gritan goles, y no importa demasiado el resto. La preparación de los equipos permanece misteriosa, como el backstage de una obra de teatro. Lo que sucede en la cancha también es bastante misterioso (inclusive su “belleza” es una categoría misteriosa) salvo por dos o tres conocedores que se interesaron en la materia no como los barbaros enfermos latinoamericanos, sino desapasionadamente como un académico: después de todo, el futbol ha logrado el objetivo de legitimarse, de justificarse, de elevarse, a partir de los procedimientos discursivos y la limpieza señalados.
En Sudamerica el orgullo de los hinchas permanece, fiel a la idiosincrasia barbara y mitificadora latinoamericana: sin embargo, siempre el hincha de conjuntos pobres se siente culpable por los modos de su equipo. El hincha sudamericano, alejado del progreso, a orillas de la civilización, es un hincha contradictorio. No es el Hincha del folclore, y tampoco es el ultimo bastion de la verdad en un futbol dominado por mentiras mediaticas: también generaliza, prejuicia y sus palabras están necesariamente atravesadas tanto por los discursos hegemonicos del lujito y la opulencia, como por su propio pragmatismo que lo lleva a querer ganar y a justificar cualquier victoria (no creemos exagerar al hacer esta descripción). Es un hincha de orillas, en posición ejemplar entonces (ya lo explicaba Borges) para hacer del material “universal” (el futbol europeo) lo que se le de la gana. Lamentablemente, el poder educa siempre hacia la civilización (siempre a la sombra y nunca por la independencia) y la civilización no deja de ser una construcción que lleva siempre hacia la desigualdad.

II.
Entraremos ahora en una perorata de panfleto social, exagerada y gritona, uno de los puntos mas fundamentalistas y viscerales de nuestra teoria.
Cuando nos dicen que el futbol espectaculo es para los hinchas, hemos convenido al borde de la teoria conspirativa que los hinchas son lo que hemos dado en llamar "el espectador ocasional". Pero el espectaculo y el arte, esos valores que se exaltan, han operado desde el inicio de los tiempos como opio paralizante, como adormecedor y transmisor de ideas hegemonicas: no se trata de informacion subliminal sino simplemente de hacernos adherir inconcientemente, a partir de acostumbrarnos a sus simbolos y sus valores, a la nocion de que lo alto, lo bello y lo civilizado es bueno. A aceptar el modo en que las cosas operan, aunque siempre ganen los mismos.
El espectador ocasional, que es siempre burgues, como todo burgues quiere elevar su clase y acepta los preceptos aristocraticos para acercarse. La clase baja, lo hemos mencionado, acepta su distancia, acepta no pertenecer. Todos se resignan.
El espectaculo no es entonces algo sublime que le prestan los dioses y aristocratas a los menos afortunados, sino un vehiculo de dominacion muy sutil y por ende terriblemente efectivo. Hemos hablado ya del redito economico de elevar la clase social que va a las canchas mediante la sublimacion del deporte, pero existe un redito mas tenebroso, un redito social, el mantener a las clases inferiores pasivamente observando, aceptando ser dominados, en lugar de participar de la vida social de su club y, por extension, de la comunidad. La nocion absurda de que la mera exposicion a "lo elevado" (construccion descarada) eleva el alma del espectador es el gancho mediante el cual se adormece a las masas.
No es curioso entonces el ataque de los poderosos a aquellos que amenazan la hegemonia: su ataque es un ataque al orden, y su ejemplo, el de el esfuerzo, la formacion y la superacion como formas de conseguir objetivos, son exactamente lo opuesto a lo que pretende la aristocracia, es decir, que se de por sentado que existen equipos sublimes, cercanos a Dios, y que se trata de una distancia insalvable, que no puede superarse. El futbol transmite como cualquier otra actividad estos valores, solo que como el cine o la musica, el modo en que es consumido (pasionalmente y no racionalmente, a partir de la exposicion pasiva y no el analisis) resulta particularmente efectivo para mistificarlo, rodearlo de misterio, y, una vez que se ha hecho imposible de comprender racionalmente, imponer el discurso hegemonico. Si algo no se conoce verdaderamente, no se puede vencer. Si no se conoce el modo en que funciona el discurso futbolistico, si se aceptan discursos que definen el modo en que se juega a partir de la improvisacion, se acepta necesariamente que existen equipos naturalmente aptos para el futbol y otros no tan dignos. Se naturaliza la polaridad, y se apagan asi las rebeldias. El futbol sigue siendo de los poderosos y, de paso, se convierte una actividad comunitaria potencialmente generadora de conciencia y rebeldia en una actividad adormecedora.

(Advertimos que esta parte seria morbosamente panfletaria. Asi ha sido. Estamos bastante convencidos de lo que decimos, pero sabemos que se trata de exageraciones y que se incurre en inexactitudes.)

jueves, 10 de febrero de 2011

La reproduccion

El establishment del futbol no puede dejar de pensar en el Barcelona. El Barcelona representa todo lo que siempre soñaron, y ahora se ha convertido en una moda. Como toda moda, se trata de un estereotipo, de una versión superficial lo que se adora.

Batista ha buscado resguardo en la figura del Barcelona, como los antiguos cuando nombraban a Aristoteles (palabra santa), y su proyecto (que ha presentado algunas aristas interesantes pero se ha encargado de vender el mismo humo ignorante que aman los medios) se ha convertido, sencillamente, en “imitar al Barcelona”. Lo repite seguido, y en seguida se terminan las preguntas, las explicaciones, y empiezan los elogios y las palmadas. Que loable, Don Checho, al querer alcanzar el ideal, la belleza, al querer inundar nuestros corazones de alegría con triangulaciones y toqueteiros cancheros.

Batista es el punto mas álgido del uso que se hace del Barcelona. Se lo invoca para proteger cualquier proyecto, pero se lo conoce solamente de modo superficial y son las superficialidades lo que se copia. Como reza la revista Barcelona (sincronicity?), se trata de una solución europea a los problemas argentinos, como siempre.

En tres niveles se copia al Barcelona, cada uno mas profundo que el anterior, y cada uno mimetizado de un modo mas superficial que el anterior. Primero, Batista intenta copiar el uso de las individualidades, explícitamente de Messi, que hace el Barcelona. Messi es para Batista el Messias. Procura ubicarlo en el mismo lugar que en su club y rodearlo de jugadores similares, esperando reproducir la alquimia mágica que lo hace funcionar tan bien. Pero en el Barcelona es un actor mas, importante pero parte de un sistema, mientras en Argentina es el salvador, y todas las pelotas lo buscan y el resto es un satélite de el. Sin alternativas mas que la gambeta de Messi ni adaptación al tipo de jugadores que tiene la selección en las posiciones de defensa y mediocampo (que hacen integralmente a la labor de Messi en el Barcelona, y a la labor del Barcelona en si), el equipo ha desplegado un juego bastante lejano al juego de toque y desmarque blaugrana.

Aquí entramos enseguida en el segundo nivel de mimesis: la reproducción táctica. Para ubicar al Messias en su lugar privilegiado, se copia el numero telefónico sin demasiado análisis. El doble cinco que presento Batista, por ejemplo, era un doble cinco recuperador; el doble cinco del Barsa es el motor de todos los ataques. Alrededor de Xavi y Busquets, los tres mediapuntas se disparan en diversas direcciones buscando el pase profundo. Se suman los laterales (que no existen en Argentina) para dar variantes y sorpresas. En Argentina, la recuperación de Mascherano es seguida, de inmediato, con el pase al salvador. En Barsa, Messi es el anteúltimo o el ultimo pase, de ninguna manera es el cerebro, el generador, y todas sus muchas asistencias son desde el borde del area. El problema es antiguo: en Europa juegan con cuatro líneas hace dos décadas, mientras que en Argentina, la tierra donde la táctica es un invento, lo mas similar a cuatro líneas (que permiten un juego mas fluido, un pasaje de ataque a defensa y viceversa, menos abrupto y mas voluminoso) es el enganche, que engancha mediocampo y delanteros. De el depende, básicamente, todo el ataque. No es para nada extraño que su figura, entonces, este siempre simbolizada como la del salvador, pues la dependencia en su lámpara mágica es absoluta; a la vez, esto genera que el enganche sea siempre, necesariamente, irregular, siempre jugando demasiado arriesgado, sin variantes para triangular y pasar, necesitado siempre de la gambeta y el pase maravillosos. Europa hace rato viene alargando la famosa manta corta, y el Barsa tiene en ello la ventaja, por ser heredero de la formula holandesa del futbol total, y perfeccionarla. Su ofensivo futbol no come vidrio, defiende con cuatro y adelanta su línea de defensores lo mas posible a partir de una presión asfixiante. Lineas cortas y colaboración de todos sus jugadores (no hay divismo y todos se raspan la cola) para recuperar: la mejor opción es el pelotazo de contraataque, pero utilizarlo (como hizo Inter) resulta inmoral, poco digno. Nada de esto muestra la táctica de la selección hasta el momento. La mistificación del equipo oculta el análisis completo (que incluye el muy buen trabajo en la recuperación de la pelota) del modo de juego del equipo blaugrana.

Por ultimo, se intenta a menudo mimetizar “el proyecto” o “la ideología” del Barcelona. No se tiene en cuenta, sin embargo, que se trata de un proyecto de décadas, que ha dado sus primeros frutos ahora con esta generación de jugadores de la cantera, que han mamado este estilo holandés desde pequeños, que se conocen a la perfeccion y han sido entrenados no solo jugando partiditos, sino practicando intensivamente ejercicios tecnicos para pulir las formas. El Barsa no hace tiki tiki. No come vidrio, no vende humo (aunque recientemente, en la opulencia, hubo que escuchar a Guardiola orgulloso de no concentrar). Trabaja en todos los niveles en serio, con un tiempo y un dinero del que no dispone ningún club latinoamericano, o la Selección, que quizás pueda costear un proyecto económicamente(pero no lo hace; venimos de doble debacle de Sub-20, no eramos el semillero del mundo?) pero no dispone del tiempo para criar un equipo.

Pero claro, es mas fácil decir que vamos a intentar jugar como el Barsa que asumir la imposibilidad y buscar alternativas reales, para ganar con lo que se tiene y con lo que se puede. Argentina no tiene una base fija, y pretendemos jugar con un equipo que se ve las caras y patea la pelota todos los días desde hace 15 años.

La reproducción de los modelos hegemonicos, la imitación de la opulencia, es peor que el resultadismo del que acusan a muchos laburantes serios, que no venden humo, atrasa, y los resultados negativos vienen sucediéndose hace tiempo ya con esto de la nuestra. Generan eterna dependencia, generan resultados desastrosos al enfrentar a quienes han realizado estos modelos descriptos con éxito. La posibilidad de conseguir un titulo mundial se aleja, y muy pronto seremos un Uruguay, contento con puestos de podio. Brasil al menos permanece por la fuerza de un pueblo muy numeroso y amante del futbol como nosotros. Pero también deberán dejar de creer en mentiras visuales y ponerse al dia. Quizas sea hora de terminarla y construir algo en serio, pero parece difícil la reacción, obnubilados como estamos por la maravilla aristocratica blaugrana.

martes, 8 de febrero de 2011

De mañas y arbitrajes

Los discursos son tendenciosos, y no caprichosamente. Es un hecho histórico que equipo que molesta es tildado, desestabilizado mediáticamente, como el anti-futbol: se niega, directamente, que su estilo pertenezca al futbol, se lo trata de indigno, de tramposo. No se trata de una conspiración, repetimos: simplemente, los intereses de los clubes hegemonicos son los intereses de los medios porque se recauda mas con sus victorias. El bombardeo mediatico de discursos parciales que tienen como intención negar al peligroso equipo molesto, ha generado, a partir de un trabajo de décadas, nociones instaladas de apreciación del juego, a partir de las cuales se hace un análisis natural, que se cree objetivo y racional, del deporte. Este análisis esta sesgado de un modo mucho mas sutil que la verborragia obviamente fundamentalista de Pagani, esta estructurado en el cerebro y correrse medianamente de la lógica hegemonica es prácticamente imposible, pues se encuentra fuera del rango de posibilidades de pensar, fuera de los casilleros mentales, del paladar construido.
Por este motivo, las mismas practicas tramposas son llamadas mañas cuando las ejecuta un equipo hegemónico.
En principio, entonces, definamos el término para no caer en inexactitudes o juicios caprichosos: las mañas son modos legales no habituales de conseguir algo. Son formas de la inteligencia, recursos para conseguir resultados que por “naturaleza” (recordemos siempre que se trata de una construcción) serian imposibles. Las mañas juegan con la legalidad solamente en el discurso: los reglamentos no mencionan ni que sean legales ni que sean ilegales, pero el discurso las condena (o las aplaude, porque cuando las ejecutan los grandes son rasgos de picardia y experiencia). Las mañas son técnicas no aprendidas en los entrenamientos (hemos ya hablado de este tema: los entrenamientos no enseñan lo que deberían por prejuicio, y técnicas para ganar la posición, generar fules o aguantar la pelota solo se adquieren a través de la experiencia).
En ese sentido todo equipo tiene mañas, modos de alcanzar el resultado que no tienen que ver estrictamente con lo técnico (porque no es practicado, y no porque no sea una técnica) sino con lo técnico ligado a la inteligencia, que es la que permite liberarse de ciertos prejuicios y conseguir a partir del ingenio beneficios de situaciones adversas “naturalmente”. Los puristas del futbol piensan que juegan un futbol impoluto de estas trampas, cuando en realidad en sus equipos juegan siempre viejitos piolas, manejadores de árbitros, cuando en realidad mientras sus defensores tienen carta blanca para pegar, sus delanteros son maquinas de la victimización que fingen foules y reciben penales de regalo.
No merecen, futbolísticamente, mas análisis que este las mañas, a las que se les ha dado un rol demasiado preponderante desde los medios (para deslegitimar los triunfos de los chicos) y, como consecuencia, han sido adoptados por los clubes pobres o como culpa (de utilizarlas como recurso), que no es sino el reconocimiento sumiso, resignado de su distancia con los grandes, de su condición de chico; o como valor, rebeldía pura que resignifica aquello de lo cual se lo acusa. Aun asi, no debe edificarse la contrahegemonia en mañas, complementos naturales de la estrategia y del deporte demonizados que no deben ser nunca mas que complementos: la viveza nunca debe ser el eje, porque sino se sigue cayendo en la improvisación y la mistificación, en lugar de planificarse un modo colectivo (y no individual) de superar los obstáculos (modo que siempre incluirá el mañoso proceder).
Pero sí nos sirve la categoría, ambigua y abarcativa, cuando analizamos la apreciación del futbol. La tendencia a ver el futbol a partir del paladar aristocratico, que se legitima queriendo igualarse a las bellas artes, desde ya provoca un fuerte rechazo a este tipo de estrategias que juegan con los límites de la legalidad. Sin embargo, su apreciación hipócrita esta a la vista: mientras los jugadores que manejan a los árbitros son vistos por los medios como experimentados y sabios cuando participan de los clubes hegemonicos o aquellos que simpatizan con su ideología; de la misma manera los jugadores habladores son tramposos, mañosos, cuando participan de equipos chicos y ponen en riesgo, con sus estrategias, la pirámide hegemonica. Del mismo modo desigual se analiza a los equipos: mientras unos son solidos, los otros son defensivos; donde unos son inteligentes, los otros, tramposos. Lo que se juzga no es la acción en si (de hecho es imposible analizar la accion pura, sin un discurso que la explique, y por ende la parcialice, funcionando por detras), sino la peligrosidad.
Lo verdaderamente revelador de la categoría, sin embargo, no es esta practica discursiva común, que tiñe todo lo futbolístico: son sus alcances, sus efectos inmediatos, concretos. Porque los arbitrajes no son, al menos en la mayoría de los casos, parciales por corrupción: lo son porque están inconcientemente atravesados, como todos, por el poder hegemonico. Creen leer con objetividad a las jugadas, pero deciden castigar con amarilla o “dejarla pasar” porque inconcientemente, gracias al descripto trabajo de bombardeo mediatico y a las posiciones heredadas, arraigadas, tienen ciertos conceptos de los jugadores y de los equipos sin percibirlo de modo conciente, conceptos que inciden, que tiñen sus decisiones. Entonces, donde un jugador de equipo grande (pongamos, por caso, Almeyda) “llego tarde” (pues no hay modo que un jugador de River conciba dañar a un rival sabiéndose superior, es decir, no necesitando mancillar su pureza para lograr el triunfo), otro, de equipo chico, desconocido para el arbitro, es necesariamente mala leche, sucio, pobre, ha querido herir al pobre jugador rival, por envidia, por falta de técnica y de recursos para alcanzar el triunfo de otra manera. Y también pesa a la hora de los juicios en todo arbitraje la repercusión mediática que tendrá la elección, que será “premiada” o “castigada”: cada decisión tomada en contra de un grande será analizada durante toda la semana con lupa en los multimedios, aunque se haya tratado de una decisión correcta. La exposición es el castigo y como se tiende a no analizar demasiado, sino a basar argumentos enteros en títulos de diario, el árbitro quedará, en la opinión de los medios y de la gente, como “aquel que cobró ese penal” en el Monumental. Lo cual incide directamente en su carrera: seguramente aquel árbitro tardará en volver a dirigir un partido de un club importante (y probablemente no dirija más al equipo que perjudicó), afectando su futuro. Asi se omiten penales, asi se elige en una milésima de segundo, un acto para nada conciente, no echar, no levantar el banderín.
Son dos, entonces, los modos directos en que el discurso de la trampa opera en el inconciente arbitral: a partir del necesario castigo para los “malos”, y a partir de la potencial exposición que supone castigar a los “buenos”. Descriptos estos modos, queda claro que ya no se puede hablar de igualdad de condiciones adentro de la cancha: las economias de los clubes y su poderío, las opiniones de los medios y los resultados de los partidos se encuentran asi sutil pero intrínsecamente liadas en una trama que no es conspiratoria, sino meramente conveniente.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Cuidar el patrimonio

Acaba de presentar la renuncia a la dirección técnica de Estudiantes de La Plata Alejandro Sabella. Y lamentablemente son los dirigentes, que deberían apuntalar desde las sombras, quienes interrumpen un proyecto exitoso a partir, al menos, de cierta negligencia: no cuidaron, no lo suficiente, a Pachorra. No se trata de la persona, a quien valoramos por su honestidad, por su capacidad. Se trata del club: el proyecto visionado tenia a Pachorra a la cabeza por muchos años mas, porque conoce y ha sabido manejar a los jugadores como nadie, porque ha logrado contagiar el sentimiento pincharrata hasta a los foraneos, porque es un educador, una persona idonea para realizar un proyecto a largo plazo, alguien de la casa, con capacidad y que pretenda enseñar a los mas jóvenes, transmitir lo que es Estudiantes, por que es diferente.

Ahora vendrá seguramente un ave de paso, será bueno o malo pero se marchara cuando concrete el éxito o el fracaso, sin dejar demasiada huella. Para los jugadores no será lo mismo, un grupo tan alineado detrás de su figura. Habra que ver como continua, quien llega, pero lamentablemente el mercado no esta saturado de opciones. Vendra además el lógico periodo de adaptación, que no tendrá demasiado tiempo para llevarse a cabo, dadas las obligaciones deportivas que se afrontaran.

Se habla de desgaste y demás correciones politicas, pero todos sabemos que el desgaste no es con el trabajo, sino a partir de los roces que le pusieron los de adentro. Desde julio de 2009, Sabella pide un delantero suplente. No un titular, posicion en la que siempre tuvo (Boselli-Rorro, aunque llego lesionado, confirmando el por que del pedido de Pachorra), sino un suplente. Pero los dirigentes dejaron pasar varias oportunidades (Franco y Farias, concretamente, pero basicamente durmieron, a proposito, en todas las negociaciones) y finalmente, en este mercado de pases, a pesar de que Farias se ofrecia a si mismo (se hablade que tambien en el plantel no querian que un tipo que viniese de afuera cobrara mas que ellos), cerraron las transacciones sin consultarlo con el DT (y a traves de los medios!) una vez concretado el pase de Nelson Benitez. Esta novelita se suma a otras, historias de contrataciones que el DT no consideraba fundamentales y se hicieron (y luego no alcanzo el dinero para lo que el DT consideraba fundamental para el proyecto) y de refuerzos prometidos y no concretados. Una historia cuyo punto álgido fue la previa de Abu Dhabi, donde los dirigentes no se acordaron de los refuerzos que pedia el DT hasta que fue demasiado tarde, y en la cita mas importante en 40 años, Estudiantes jugó con un plantel mas que diezmado. Pasaron los meses, y tras algunas derrotas la gente comenzó a recordar aquel partido como “el que perdió Sabella” (hoy, con las goleadas que meten los monstrous azulgranas y las victorias de Sabella, llega la rectificacion). El expuesto, claramente, ante los errores dirigenciales, es el.

El campeonato pasado, Pachorra hizo verdaderos malabares magicos para conseguir un equipo competitivo sin 9 (se lesiono Rorro y su suplente inventado, LG). El tipo llevo al equipo a la cima de America, pergeñó un partido mas que dignisimo contra el mejor equipo de la historia y gano un torneo local. A ese tipo, no todos los gustos, no todos los caprichos, pero un pedido logico, que en la practica quedo demostrado necesario (recordemos que Rorro estará recuperado, pero es un veterano con historia de tendinitis a punto de enfrentar una doble competencia feroz… a quien le iban a caer cuando, lesionado el uruguayo, jugara Gonzalez sin futbol hace 7 meses y perdiéramos partidos importantes?), y que tiene una antigüedad ya de un año y medio... bueno, me parece que se lo tenian que dar. Los roces fueron creciendo a medida que pasaron los mercados de pases, y llegamos a esta situacion, donde por mas que digan que Sabella nos deja en bolas, que se va a una semana de empezar y que se yo... no muchachos, la culpa aca es siempre de los mismos, los que no armaron un equipo para jugar la final del mundo. El campeonato economico tambien hay que ganarlo, es cierto, pero no se puede tener dirigentes que por capricho, o por lucha de poder, o por falta simplemente de capacidad de gestion, son incapaces, tras la salida por 8 millones de euros de dos jugadores de la cantera, de traer un 9 (en el medio vinieron jugadores que cobran carisimo, como Barrientos o Peñalba) sin compremeter la economia del club y no con la finalidad de obedecer a todo lo que diga el DT ganador, sino de dar continuidad a un proyecto serio, exitoso, un proyecto a largo plazo, formativo, pincharrata hasta la medula. El plantel, huelga decirlo, es excelente. Pero el pedido de Pachorra se repite hace demasiado tiempo ya. Se siente ninguneado por los dirigentes, que no tuvieron que trabajar el triple para, durante todo el campeonato pasado, enmendar el error de no traer el 9. No es que no se valore lo que hay: es la obsecuencia dirigencial lo que desgasta a Pachorra.

Es cierto, el momento no es en absoluto el idoneo y pesan sin dudas en Sabella cuestiones personales (quizas algun cruce reciente?) por sobre el club, el grupo, el proyecto mismo. En ese sentido, habla fuerte y claro la frase que algun jugador pincha dijo, y se filtro por Twitter: "Estaba todo perfecto, salimos campeones, jugamos torneo y copa. Un garrón, nadie se lo esperaba". Tomo por sorpresa la noticia, y desestabilizo la tranquila vida pincharrata. La primera reacción de varios fue de bronca contra la decisión, contra Sabella. Seamos claros: es una decision que cae en un momento pesimo, una decision que podria haberse tomado en otro momento. Alejandro se va haciendole un enorme daño al club, por el momento; e hiriendo los corazones de los jugadores que tanto lo querian y lo bancaron, y de nosotros los hinchas. No era el momento, solo tenia que aguantar estos seis meses para darse un final merecido. Es entendible el profundo dolor que causo la noticia entre los referentes.

Pero no hay que caerle a el: el es un individuo, con sus imperfecciones, sus vaivenes, su calentura, y todo el derecho del mundo a tomar una decisión egoista: no se lo debe juzgar por sus actitudes, sino por lo que le dio al club (Pachorra es el segundo DT mas exitoso de la historia pincha; a esto vamos cuando decimos que habia que cuidar el patrimonio, no solo las finanzas). Hasta hoy, solo habia tomado decisiones pensando en el club y no en el: rechazo ofertas de otros lugares, y no solo no se subió el sueldo cuando renovo su contrato, sino que banco las vueltas de los dirigentes con el tema refuerzos durante tres mercados de pases, cuando el que se expone si no se tiene el equipo, como se vio cada vez que Estudiantes perdió algo. A el putean los plateistas. Cuando Estudiantes pierde estrellas, las piedras se las tiran, medios e hinchas irrespetuosos, a el. El análisis nunca, lamentablemente, va mas alla: allí reside el desgaste, en sentir que sigue haciéndose cargo de errores ajenos, aun cuando ha demostrado que deben escucharlo, aun cuando merece, por lo menos, la verdad, y no la bicicleta. Plantel hay, hay de sobra, y primero estan las obligaciones con ellos. Nadie quiere hipotecar el club. No pasa por ahí el tema. Sabella sabe el plantel que tiene. Lo ha agotado (lo hizo estallar en lo que esperemos haya sido un día de furia y nada más) la bicicleta dirigencial y la exposición que sufre a raíz de las decisiones de estos.

Desde ya, el proyecto no es Sabella: Estudiantes esta, debe estar y lo ha estado, mas alla de los nombres. Pero Sabella hizo funcionar un proyecto que muchas veces tambaleo (tambaleo con Simeone, con Burruchaga, con Sensini y con Astrada) por su capacidad y por su manejo del grupo, y la union entre idoneidad para el cargo (que quizas tuvieran los otros DTs) y sentido de pertenencia se ve reflejada en los resultados. La palabra de Pachorra era respetada por el plantel hasta cuando no se la compartia, y ese tipo de autoridad, alcanzada desde la humildad y el trabajo, es escasa en el universo. El cuerpo técnico es pincharrata hasta la medula, ha formado un grupo de jugadores absolutamente identificados con el club y con su idea, jugadores que le responden, que se emocionan por sus charlas previas a los partidos, que le responden, que se infiltran, que le juegan lesionados. Dificilmente pueda encontrar Estudiantes alguien como Pachorra para su idea: Sabella ha sido el punto mas alto del proyecto Estudiantes, y es sin dudas clave para el proceso. Y si tenes un DT que consigue campeonatos, compromiso, emocion, que contagia, que conmueve... no podes tenerlo disconforme. Los dirigentes no supieron valorar y cuidar lo que habia en casa, no supieron acompañar al DT y su proyecto.

Lo primero que debe retornar a la vida pincharrata es la tranquilidad: sera una calma triste, pero los compromisos estan a la vuelta de la esquina. El perfil de DT parece el adecuado: los dirigentes no toman todas decisiones malas, y desde ya es acertado querer cuidar las finanzas, aunque el manejo haya sido deficiente y haya terminado con un manoseo de meses y una renuncia evitable y anunciada (aunque no asi, de esta manera). No es el momento de pedir cabezas y señalar culpables; pero si debe analizarse en frio que ocurrio, para evitarlo. Los sintomas estaban.

lunes, 31 de enero de 2011

Matar al rey

Barcelona da asco. Toca y toca, no lo paran. Aburre. Tiene que terminar este festival morboso hegemonico, de periodistas babosos que no paran de felicitarse como si fueran parte de la fiesta y tuvieran merito y razón en su modo de pensar absolutamente robotico y reproductor de hegemonías. Hay que matar al rey del futbol, pronto.

El 20 de abril el Barcelona ira por su primera corona de la temporada. El rival será el Real Madrid, que por un lado es un equipo hecho en base a euros turbios, una mezcla caprichosa de jugadores de moda, un club verdaderamente sin proyecto deportivo (aunque con un proyecto económico exitoso, mas alla de la enorme deuda que ha contraído, gracias a las increíbles ganancias del marketing y el humo). Por el otro lado esta Mourinho: ya hemos hablado de su error en ir al Merengue, persiguiendo una venganza que ya había alcanzado meses atrás, en el mismísimo Camp Nou. Eligio el orgullo, la confrontación y la ambicion: no podemos esperar otra cosa de Mou, es cierto, pero dejo un grupo de hombres que lo seguirían a la guerra, por un grupo de muchachitos indolentes, dispersos, desapasionados. Ya vimos el primer episodio, con goleada del Rey por cinco goles. Esperemos que aquel episodio haya encendido la llama en Mou y sus muchachos.

Barcelona se ha transformado para la mayoría de los equipos del mundo en un monstruo. Y al volverlo mitico, se vuelve imposible enfrentarlo, acentuando su dominio. Lo que se impone no es el ninguneo (el Barsa eh un inventoh) sino el estudio de las posibilidades que existen para vencerlo. Y si hablamos de estudio, sabran que hablamos de racionalidad y no de prejuicios: se deberá contemplar estacionar un avión en el arco, si se encuentra acorde a las posibilidades del equipo.

El Barcelona viene toqueteando la pelota durante minutos enteros. Su circuito es difícil de interrumpir por su movilidad, pero no se trata de una rotación caprichosa y caotica, sino sistematizada, naturalizada. Lo primero debe ser neutralizarlo lo mas posible, y para ello, pensemos en dos partidos recientes: Inter por semis de Champions 2010 y Estudiantes en Abu Dhabi. Ambos comenzaron sus partidos clausurando el arco, agrupando dos líneas adelante del arco, contra todo consejo. El esquema de ambos fue en ambas oportunidades un espejo del barcelones, con laterales para tapar a los extremos, centrales para dominar al nueve, un doble cinco (o triple) que se escalonaba entre si y con el central libre para domar a Messi y controlar a Xavi, y una ofensiva escueta. Dos conceptos clave fueron el escalonamiento de las marcas (las dos líneas pegadas terminaban de enmarañar el pulcro juego del equipo de Messi) y el arma de la contra: ambos sacaron provecho del modo en que Barcelona, progresivamente a medida que va dominando el juego, adelante su linea defensiva. Cuando sus laterales pasan (que es a menudo), superada la línea de medios (que no es particularmente ferrea, pero presiona y provoca el error) queda un agujero gigante para jugar en velocidad mano a mano. La transición, comprendieron ambos equipos, debe ser súbita: el control de pelota (otra vez, contra toda recomendación) solo genera que la presión haga efecto. Lo que funciona es, “increíblemente”, tirar pelotazos, lanzar la pelota para saltear en un solo pase la línea de medios, evadiendo la presión. Inter y Estudiantes contaron con muy buenos lanzadores para realizarlo, y le sacaron redito. Pero pegaron cuando tuvieron chance y ambos caminaron por el borde del precipicio (Estudiantes cayo). Es que debe tenerse en cuenta que el increíble equipo barcelones logra neutralizar estas estrategias a menudo, que no existe el modo de enfrentar y vencer seguramente a semejante equipo. Pero todos los equipos deberían apuntar a ello, practicar para ello: cuando se vio que un deportista acepte la supremacía de otro, y no aspire, no sueñe con destronarlo? Solo en este futbol mediatizado por discursos cada dia mas liricistas y mas alejados de lo que sucede en las canchas. El Barsa es sin dudas un equipo ejemplar, sin estrellas, sin demasiada erogacion de dinero, un club que potencia lo que tiene (ya hablaremos del efecto que tiene la ejemplaridad del Barcelona y los subsecuentes intentos de copiarlo, ergo manteniendo siempe la inferioridad). Es el club ejemplo, pero tambien debe ser el equipo a vencer. El unico club interesado en querer vencerlo parece ser su clasico rival, por la pica, por envidia, por la bronca acumulada de un lustro mediocre, y claro, por su DT, que tiene una historia personal con el Barsa, que por momentos lo consume y lo nubla, y por momentos lo vuelve un orate brillante.

El primer paso es desmitificarlo: se puede, aunque haya que tener mucha pericia y también suerte. Cuando Scylla apareció en el camino de Odiseo, le dijeron que corra. El, como siempre, enfrento el peligro con su inteligencia. Mirar el peligro permite darse cuenta de que su dimensión, aunque sea enorme, es finita, en oposición a infinita, inhumana, inmortal. Enfrentar un peligro enorme, aunque moral, no deja de requerir de valentía. De Odiseo decían que era un cobarde. Los atenienses prefirieron por décadas al naturalmente dotado Aquiles (Brad Pitt). Odiseo y sus estratagemas eran indignos modos, engañosos, de conseguir los objetivos. Pero Odiseo realizo proezas gloriosas e insuperables gracias a su astucia. Se necesitan odiseos en el futbol, equipos “cobardes” que sean mas valientas y mas inteligentes que todos los que se tragan el humo mistico y liricista y aceptan el estado de las cosas.

No creo tener soluciones magicas o una claridad especial. El modo descripto es un punto de partida, nada mas: no se trata de una fórmula para el éxito, su valor reside en desmitificar los modos habituales (y las predisposiciones habituales) con los cuales se elige enfrentar al Barcelona, conciente o inconcientemente planificando una "derrota digna".

El rey caerá algún día, tendrá fin su reinado maravilloso. Por cansancio, por desgaste, por el triunfo relaja, genera exceso de confianza y aplacamiento del hambre. En lugar de ser aquellos que, tras su muerte, se alimenten de su cuerpo como aves de carroña, no seria preferible, atroz y heroico, ser regicidas? Hay que pensar, pensar en como derrotar al rey, debe ser lo que nos desvele. Debe ser un pensamiento febril el que nos conduzca, no la aceptacion de una natural superioridad.


viernes, 28 de enero de 2011

Adiós al paraíso

Al final de nuestra entrada de felicitaciones al equipo putañero alemán Sankt Pauli, ya lo decíamos: el club, una bandera contra toda la mierda bella del fútbol, corría el peligro de volverse consustancial al sistema, fagocitado por éste como algo excéntrico y divertido, no como un peligro real. Llegó el día de la confirmación. No vamos a hacer otra cosa que pegar la nota publicada en el genial sitio La Redó, inspiración siempre. Lean y lloren...

Adiós al paraíso
Por Matías Varela para La Redó!

El fin de una era (?). Un relato desesperado sobre la cancelación de los hermosos espectáculos que se dan en el estadio del no menos grosso FC St. Pauli.


Buenas tardes señor. Si, a usted le estoy hablando. No se haga el dobolu (?), présteme atención. ¿Tiene un minuto? Tengo algo que contarle, necesito su opinión. Entremos en el juego de las suposiciones (?). Imagine que usted tiene la oportunidad de ir a ver al estadio al equipo de sus amores, como todos los fines de semana. Algo normal, ¿vio? Bueno, ahora agréguele que va a ver el partido, pero sentado en un cómodo sillón, con aire acondicionado, tomando algún que otro copetín y degustando algunos bocadillos como para que no pique el bagre.

Ahhh ahí va mejorando la cosa, ¿vio?. Bueno, y que pasa si le cuento que mientras ve el encuentro whisky en mano, comiendo y sin aguantar el olor a chivo y a pachuli (?) de la muchachada, de golpe aparecen cinco generosas muchachitas que bailotean en un caño ligeritas de vestimenta, y que ante cada gol de su equipo, sale una prenda de ropa y… ¡opa!… ¡Le están brillando los ojitos, picarón! (?) ¿Eso es el paraíso, dice usted?

Permítame que le cuente que ese paraíso que conjugaba a la perfección PF&A y fulbo existió hasta hace poco en Alemania, más precisamente en el distrito Sankt Pauli de Hamburgo. Allí, cuando hacía las veces de local el St. Pauli, otrora equipo del gran Matías Cenci (?), se desataba una fiesta de lujuria, sexo, Duhalde (?) y rock n’ roll como no se conocía en ningún otro sitio en tierras germanas.

Sucede que en Europa es normal que los clubes alquilen algunos de sus palcos VIP a empresas privadas, que a su vez organizan fiestongas mientras se juega el partido en cuestión. Lo normal es que en esos cómodos recintos haya bebidas alcohólicas, morfi y algún que otro raviolazo (?), pero parece que los muchachos del St. Pauli decidieron ir un poco más lejos y profundo.

La vasta historia antifascista y de apertura abierta contra el sexismo, el racismo y la homofobia de este equipo que ascendió hace poco a la Bundesliga, fue aprovechada por un local de shows eróticos con un sugestivo nombre: “Susis Shows bar”. Estos empresarios de la buena vida (?) decidieron reconvertir el palco que habían alquilado y lo ambientaron como un auténtico cabarute, con caño, barra, luces de colores y todos los chiches (?) para agasajar a sus clientes predilectos con ese pequeño jolgorio que le comenté hace un ratito.

Los putañeros invitados disfrutaban de goles, tetas, culos y pocholas (?) por partes iguales en cada encuentro. Pero resulta que los inquilinos olvidaron un pequeño detalle: no cambiaron los vidrios del acalorado recinto, no translúcidos. Entonces, lo que era una fiesta para unos pocos, se convirtió en una pseudo orgía multitudinaria. Cada córner, cada tiro libre, cada avance por más insignificante que fuera, era un derroche de calentura incomensurable: por momentos todo el estadio se olvidaba del fobal y los hinchas sólo buscaban saciar su pajerismo, literalmente hablando.

Ojo, yo no los critico, yo estuve ahí, y era realmente impresionante. La verdad que las alemanas estaban más buenas que bajonear una pizza fría que encontraste en la heladera un domingo a las 7 de la mañana (?). Pero Ud sabe bien que así como una noche de joda no es tal si no termina en un putete (?), lo bueno acaba pronto. Los directivos del club se pusieron en ortibas (?), y decidieron que el equipo no podía dar semejante imagen al resto del país, a pesar de que el distrito está considerado como la zona roja de Hamburgo. Manga de caretas. Así que prohibieron los bailes eróticos durante los encuentros, y ahora los partidos volvieron a ser lo que eran antes: un bodrio.

Haberse visto, ¡qué falta de respeto, que atropello a la razón! Mire que paradoja: Adán y Eva fueron expulsados del paraíso por probar la manzana prohibida. Y en este caso, el paraíso comenzó gracias que probaron la fruta vedada (?), pero se les fue la mano, y adiós tierra prometida.

Ahora bien, usted se preguntará: ¿Qué hace este tipo contándome todo esto en un puesto de choripanes en Isidro Casanova? Bueno, yo observé que usted bajó de su auto y está morfando algo rápido al paso. Y también noté rapidamente por su prestancia que usted es el tipo de persona que encajaría perfectamente en mi proyecto: usted podría ser uno de los inversionistas para reeditar ese paraíso alemán, pero en la cancha de nuestro querido Almirante Brown. Imagínese usted la cantidad de clientes que tendríamos, desesperados por ver en bolas a Las Marineritas ante cada gol del Indio Bazán Vera. ¿Qué me dice, eh?

http://www.la-redo.net/adios-al-paraiso-51084/

sábado, 15 de enero de 2011

Cholulismo



La revista ha llegado a los jugadores, quienes rieron y comentaron que en la conduccion rastrojera falto el gran Chapu Braña. Es cierto.

Les dejamos cholulas fotos para que envidien!


miércoles, 12 de enero de 2011

The Falcioni affaire (I): el problema circular de la vidriera


Los hinchas de clubes no capitalinos a menudo nos preguntamos que pasa por la cabeza del jugador o director técnico que, sin ningún tipo de racionalidad aparante, deja su cómodo hogar, humilde quizás pero calmo y ganador, para ir a un equipo del establishment que anda peleando puestos de descenso. Los casos son numerosísimos, pero en este año tuvimos un par bien paradigmático: la ida de Falcioni (seguramente, junto a Ervitti, cuando termine todo el teatro mediatico que han montado a fin de presionar la venta) a Boca y la de Mou al Real. Dos tipos inteligentísimos, absolutamente liberados de los absurdos prejuicios que hay que leer todos los días en los diarios y repetir por corrección política, dejan sus equipos, equipos que han formado desde abajo, planteles enteros de hombres que eran chicos inmaduros, grupos individualistas, y que tornaron bajo su tutela en hombres hermanados para conseguir la victoria. Resulta terrible, pero la ambicion sin dudas los ha traicionado y enceguecido, al punto de no ver cuanto mejores eran sus proyectos, armados con coherencia, con tiempo, a  los proyectos absolutamente marketineros y sin basamento de Boca y el Real, estandartes de los clubes que cada campeonato cambian medio equipo, traen otro DT y al poco tiempo su proceso se interrumpe, dejando detrás un plantel armado por un tipo (casi desde cero, gracias a la billetera de estos popes) que ahora enfrenta la dirección de otro. Para colmo, los volantazos, debido a la exposición que tienen los fracasos de estos dos grandes, son contundentes: es decir, se contratan técnicos y jugadores absolutamente opuestos a los que venían trabajando y fracasando, lo cual genera, desde ya, alto descontrol entre los jugadores que hay, los que vienen y los que ya no saben si van o vienen y nada entienden.
No ven esto, Falcioni, Mourinho, Clemente Rodriguez, Cellay, Pavone?
La pregunta es algo capciosa. Porque en realidad, el modo en que opera el mercado les da la razón. Los clubes capitalinos son vidriera para cualquiera, se juegue bien o mal, se pelee una copa o el descenso. Garantizan un espacio diario en los periódicos no menos a dos paginas, garantizan constantes notas (si te va bien, para mimarte; si te va mal, para sicoanalizarte) y cada gol se repite mil veces por semana.
Las razones no son arbitrarias, es decir: no responde meramente al “estatus” supuesto de estos clubes “grandes” el tener mas prensa, sino al negocio que ello signfica. Los medios venden mas mostrándolos porque, en definitiva, hay mas hinchas de esos equipos gracias a la perpetuación de este sistema de vidriera (de hecho, en el interior del país la gente es, inexplicablemente, hincha de un club que jamás podrán ver en vivo, quizás). Tambien allí se oculta el por que de las inversiones repetidas en estos equipos, aunque mediocreen, y no en equipos que pelean cosas como, digamos, Estudiantes o Velez. La plata que le tiran a River o Racing no es fruto de la pasión de los empresarios, sino de la certeza de que allí el jugador se “mostrara”.
El jugador, entonces, se muestra mucho mas en los clubes capitalinos. Su deseo lógico entonces será mostrarse porque, como hemos ya reparado en alguna ocasión, jugar al futbol en Argentina tiene como único objetivo saltar al “futbol en serio” o, al menos, al mexicano, para hacerse unos mangos y vivir tranquilo. No es de mercenario, sino sencillamente de profesional (es necesario quitarle el romanticismo falso al futbol para comprender algunos gestos verdaderamente comprometidos en su verdadera magnitud). Como consecuencia de esta elección, los equipos grandes incorporan mejores jugadores. Tambien, por supuesto, venden mas caro, pues la exposición infla: y como lógico resultado de vender mas caro, dispone asi de la posibilidad de incorporar mejor no solo gracias a su vidriera sino también a su economía. El club capitalino construye gracias a los medios la base de una economía que, si no fuera por la absoluta malversación dirigencial y las constantes transferencias absurdas, debería crecer eternamente, agigantando la brecha con los clubes medianos, que encima cuentan con menos hinchas y con un circulo exactamente inverso, vicioso, que determina que vendan barato, tengan que incorporar mas caro, no peleen por nada y, como fruto de su poca exposición, tengan poca posibilidad de incorporar hinchas a sus filas.
Pero no solo tienen la posibilidad de ganar mas dinero, los clubes de capital; también, como consecuencia lógica, ganan mas títulos. Y gracias a ello, los medios venden mas, mucho mas que si, digamos, ganara el titulo un Banfield. Cerrando asi el circulo vicioso perpetuo del futbol argentino y mundial, y terminando de paso no solo con el mito del bello futbol que exponen los grandes, consecuencia del cual ganan mas títulos y tienen mejores jugadores; sino también con el mito que demoniza a los medios y construye oscuros intereses detrás de su exagerada cobertura de algunos clubes. El interés no es racista, sino meramente económico. Una sociedad para triunfar.

lunes, 10 de enero de 2011

El deporte y los mercados

Por Marcelo Gantman  


A menos de dos semanas de conocerse la decisión de entregar el Mundial de 2018 a Rusia y el de 2022 a Qatar, un patrocinante de la candidatura de Inglaterra evaluó la posibilidad de entablarle un juicio a la FIFA por considerar "injusto" el proceso de elección de las sedes. Morrisons, una cadena de supermercados que fue sponsor de la candidatura inglesa, vislumbró la idea de darle el caso a un estudio de abogados de Suiza. Su argumento era un poco extremo, pero no le faltaba cierta lógica: Morrisons sostenía que la FIFA, cuando explicó que Rusia y Qatar fueron elegidas porque "el fútbol siempre quiere abrir nuevos mercados", ya descartaba de hecho las sedes de Inglaterra, España/Portugal y Bélgica/Holanda por ser naciones donde el fútbol ya está desarrollado y que inclusive ya han tenido sus Mundiales. El razonamiento escondía, según los perjudicados, la intención tácita de hacer participar del proceso de selección a candidaturas que jamás serían tenidas en cuenta. El asunto no parecía tener un buen destino legal para la cadena de supermercados. Y jugar de visitante con abogados suizos, para enfrentar a la FIFA, era definitivamente meterse con los chicos màs malos de la cuadra. 


Abrir mercados parecer ser un bien superior para los deportes de alcance global en estos tiempos. Ir donde nadie fue, como modernos colonizadores que en vez de guerreros llevan deportistas y en lugar de escudos lucen camisetas patrocinadas, es el gran desafío para los gerentes de nuevos negocios de las ligas deportivas y las grandes organizaciones. Un informe del Financial Times de noviembre pasado daba cuenta de los enormes esfuerzos que vienen realizando la NBA y la NFL para tratar de hacer pie en Inglaterra. Las dos organizaciones tienen oficinas estables en Londres y cada vez desarrollan mayor cantidad de actividades promocionales para convertir dos deportes que son emblemáticos de la cultura estadounidense en señuelos atractivos para los ingleses. El beisbol ni siquiera lo intenta. 


La NBA lleva cuatro años de estudios de mercado y seducción. Primero se arrimó con partidos de pretemporada y en marzo cumplirá el objetivo de plantar dos partidos de la temporada regular en Londres: el 4 y el 5 de marzo, Toronto Raptors y New Jersey Nets jugarán en el 02 Arena . No se trata de cualquier escenario: es el estadio que albergará al básquet en los Juegos Olímpicos de 2012. Entablar una relación entre la NBA y la sede de los próximos olímpicos es una jugada audaz y necesaria para arrimarse a los espectadores de un país con enorme cultura deportiva y escasa afición por el básquet. 


El informe de Financial Times detallaba también cierta frustración que flotó en el ambiente del 02 cuando los Lakers enfrentaron a Minnesota Timberwolves en octubre pasado en un encuentro amistoso. El estadio estaba colmado y el grueso de los asistentes no querìa otra cosa que no fuera ver a Kobe Bryant. Lesionado en una rodilla jugó 6 minutos en el primer cuarto y descansò el resto del partido. " Vinimos acá por Kobe... ", decìan algunos adolescentes, decepcionados, a la salida del estadio. Ver a Kobe Bryant significaba para ellos toparse con un ícono de la cultura global, una celebridad pop como Lady Gaga. Saber o no de básquet pasaba a un plano secundario. 


La NBA ahora intenta que su onda expansiva llegue a India. Afianzada su penetración en China, la liga de básquet norteamericana (no perdamos de vista eso: es la liga deportiva de un paìs, pero de dimensión planetaria) intenta atrapar televidentes y jugadores en un paìs que crece de manera sostenida y que tiene 1.200 millones de habitantes. Sin ser un deporte popular, la federación de básquet de la India cuenta con 4,5 millones de jugadores de todo calibre. La NBA hizo el camino de siempre: firmó contratos de largo aliento con cadenas televisivas indias para que se vean todos los partidos de la temporda y los playoffs. Lo cual no es poco ya que por la diferencia horaria los encuentros de los equipos de la costa este se suelen ver entre las 5.30 y las 6.30 hora local. En apoyo a eso, la NBA tambièn abriò puestos oficiales de venta de productos y promoverá la creación de campus de entrenamientos para captar jugadores y formar entrenadores. 


Este es el punto más sensible de como un deporte puede tener alcance global: sin la TV es imposible lograrlo, pero solamente con la TV no es suficiente. " Precisamos que al menos una persona de cada diez que miran terminen haciendo rebotar una pelota... ", comentaba David Stern, el Comisionado de la NBA, en un mensaje muy claro: sin gente que juegue, el deporte no termina de meterse como parte del cambio cultural en un país. 


La FIFA hizo su trabajo en ese sentido. Logró que se juegue al fútbol en Africa y en Asia. En Rusia no cabe duda que el fútbol es popular y en Qatar, la verdad, no tenemos la menor idea. Pero ir con los mundiales a esos dos países se parece más a un emprendimiento inmobiliario que a un plan acabado para que los qataríes jueguen al fútbol en el potrero. 


Así está el mundo: el fútbol irá al hielo y al desierto en los Mundiales de 2018 y 2022. Y los ingleses, que fueron los que lo inventaron, andan probando con el básquet. 

sábado, 8 de enero de 2011

RASTROJERO - Solos contra todos: LA REVISTA DEL CAMPEON


Llego el dia! Hemos terminado, despues de mucho laburo, nuestro homenaje a los guerreros pincharratas. Repasar el campeonato nos ha hecho valorar aun mas lo realizado por estos heroes, parte ya de la historia pincharrata. No vamos a alargar demasiado esto, que ni deben estar leyendo: bastante largo es el resto del contenido del blog. La revista, por suerte, incluye un interesante y entretenido trabajo subversivo sobre lo visual, para relajar la vista de los textos que, si, son en general largos y choclisticos.

Esperamos que lo disfruten!!


lunes, 20 de diciembre de 2010

RASTROJERO CAMPEON: el libro (anticipo) - Estudiantes: una heterotopia

Bueno, absolutamente emocionados tras la heroica gesta pincha, hemos decidido desde la redaccion y en colaboracion con el foro de PinchaPasion, lanzar una revista virtual, de descarga gratuita, con la campaña estudiantil. No sabemos cuando estará lista y no queremos prometer, pero les dejamos este jugoso adelanto, fruto de la prosa filosa de la Profesora Blanca Rojo.

ESTUDIANTES: UNA HETEROTOPIA


Michel Foucault, en un ensayo de 1967 (año clave en la historia pincha, lo cual no puede ser casualidad: seguramente Foucault se inspiró escuchando secretamente el campeonato contrahegemónico logrado aquel año por los albirrojos del Zorro), describe la existencia de espacios heterópicos como los que “entre todos esos lugares que se distinguen los unos de los otros, los hay que son absolutamente diferentes; lugares que se oponen a todos los demás y que de alguna manera están destinados a borrarlos, compensarlos, neutralizarlos o purificarlos. Son, en cierto modo, contraespacios”. Me gustaría tomar este concepto para pensar la posibilidad de existencia de una institución como Estudiantes dentro del fútbol argentino, y de la sociedad misma.
En este sentido, hace décadas la historia en la AFA se repite. Existe, pues, un orden normal construido por los grupos hegemónicos, con el Sr. Grondona a la cabeza, y que cualquier sujeto o práctica que lo altere, pondrá en juego una serie de dispositivos para normalizarlo y reencauzarlo: un claro ejemplo reside en la obsesiva promulgación del tiki-tiki, fútbol altamente aristocrático que depende de las individualidades, de las cuales los grandes, fagocitadores compulsivos de los talentos de los chicos, siempre tienen más. Claro que para sostener esto son indispensables figuras claves como, sobre todo, periodistas (y dueños de medios de comunicación) y dirigentes, y, en menor medida, inversores, representantes, barras bravas, que legitiman las prácticas corruptas y neoliberales por medio de discursos de este tipo. En este sentido, nuestro club históricamente ha planteado una filosofía, prácticas futbolísticas y políticas institucionales que se alejan del sistema normal-mafioso porque se corren de los modos instalados para legitimar la permanencia de dicho modo de manejar el fútbol.
Estudiantes tiene una historia contrahegemónica, y basta citar los conflictos con el peronismo (basicamente nos mandaron a la B y nos saquearon el equipo en la década del 50) y la guerra eterna contra el multimedios Clarín para asentir con esta afirmación. Pero tomemos por caso la historia que comienza con la vuelta de Juan Sebastián Verón en el año 2006 al club.
Siendo éste un caso único en el futbol argentino, despliega una serie de lecturas a favor de la hipótesis central de este texto. El hecho de que un sobresaliente y exitoso jugador haya concluido voluntariamente su actividad en Europa y haya vuelto a La Plata, dejando de lado la posibilidad de ganar unos millones más, y se haya dedicado por completo a nuestra institución, jugando infiltrado y disminuyéndose el sueldo en cada oportunidad que le es dada, nos habla de Estudiantes. También nos habla, por supuesto, de él.
Sebastián es una persona muy inteligente en lo que concierne su profesión, pero también es una persona con mucha inteligencia política. Eso se pone de manifiesto cuando contamos no sólo la cantidad de títulos que ha conseguido Estudiantes en este período, sino también la cantidad de socios y socias afiliados/as en ese período, producto de su fuerte apuesta por reforzar la cuestión identitaria y cultural de nuestra institución. El sabe mejor que todos cómo es el mundillo del fútbol y que no es sin consecuencias que apuesta a la filosofía de Estudiantes: la humildad, el trabajo, el equipo, el bidonismo infame, la familia, la resiliencia constante, y la garra, ese conglomerado que hace a la mística. Ahora bien, ¿por qué esto no está presente en otros clubes? ¿Por qué esto llama la atención? Para Estudiantes, necesariamente, esto es producto de años de resistencia a la normalización.
El sistema que defiende el Sr. Grondona y sus secuaces es el sistema capitalista y el fetichismo de la mercancía. Todo lo que se critica de la sociedad, lo efímero, la cultura del no compromiso, del no respeto a la autoridad, la individualización, la infidelidad, donde el que manda es el dinero y sobre todo el poder, todas son construcciones del mundo adulto, el cual, el de presidente de la AFA ayudó a construir (no seamos ingenuos al pensar el fútbol como un juego sin consecuencias sociológicas). Así es como vemos que los jugadores van de un equipo a otro, los DT renuncian o los despiden sin respetar contratos y palabras empeñadas, la violencia, los sobornos, las ventas, la policía, la mafia de los dirigentes, representantes, inversores, como los jugadores de equipos chicos se venden a otro precio por mas buenos que sean, cómo los equipos que no son grandes no logran más que una línea en los diarios, programas televisivos o radiales, simplemente porque eso no genera ganancias.
Estudiantes es un club absolutamente enfrentado con la cultura efímera y fetichista del capitalismo. No sólo eso: al hacerlo y oponer a él un modelo exitoso, amenaza seriamente la construcción defendida a partir de discursos hipócritas y prácticas perpetuizantes. Lo acusan de ilegal, de sucio y malvado, lo condena la sociedad: estrategia casi perfecta que nace desde el centro del putrefacto sistema para condenar al exilio y a un mundo de dificultades (por ejemplo, el trato “paticular” que hacen medios, árbitros y etcéteras del andar pincharrata) a aquello que intenta subvertir el orden injusto y gatopardista.
Y nuestro club tiene un embajador contrahegemónico: Juan Sebastián. Y eso, consistentemente, genera ruido entre todos los que hablan y manejan el futbol.
Verón vino a hacer más fuertes los ideales pincharratas. Y tuvo éxito: ese es el gran problema. Por eso a Enzo Pérez le dieron más fechas de las necesarias tras aquella expulsión contra Independiente; por eso en cada partido los árbitros parecen ciegos o con un umbral de sanción por lo menos dudoso. Por eso estas injusticias no encuentran lugar en los diarios, de flaco o nulo análisis (¿alguien recuerda el absurdo análisis que hicieron de la derrota en Abu Dhabi? No solo fueron pocas las páginas, sino que se trató de un análisis absolutamente desatinado, hablando de que debería haber sido Estudiantes más ofensivo. ¡Pensar que el Real se comió cinco y estuvimos a un minuto de ganarles a los mejores de la historia! Eso es Estudiantes, le pese a quien le pese).
Pero Estudiantes no llora: sigue adelante.
En este sentido Estudiantes es una isla contrahegemonica en un mundo grondonista. Es un espacio heterotópico porque, dentro del futbol, se sostiene sufriendo pero enfrentándose a las reglas, a la norma. Y por eso sufre. Pero lejos está de caer: resiste.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Camorra, mistica y punk rock

Por esas cosas sosisticas de la vida, esta temporada estoy viendo todos los partidos del Napoli, ya sea por tele o por ese cuadradito incomprensible que la internet provee. Y estos muchachos no pueden caerme mas simpaticos! Hay mucho sudamericanismo forajido, cresta y gol sobre la hora dando vuelta por el equipo. Para colmo, los jugadores no son solo look (existe cierto rumor de que a Fefe Fernandez lo quieren lookear antes de tenerlo en el club, y Sosita ya aparecio con un corte mas europeo que el que trajo de Alemania; como los jugadores modelan la ropa, esta claro que hay una politica detras): esta lleno de cracks!! Contemos: tienen un arquerazo en De Santis (de esos que tienen su habitual siestita, es cierto), tienen al uruguayo Gargano que se los pisa, el Canavaro falso, Marek Hamsik (el crestudo de Europa oriental para quien ya pido banco y lugar para Sosa, relegado a un puesto de delantero que no lo favorece; igual, este pibito es crack mal) y claro, el dueto de delanteros, el genial Pocho (lesionado, por eso en el banco hoy) y el crack de los craques, Edinson Cavani. Y claro, el mejor de todos, Jose Ernesto.

El Napoli arranco barbaro en la temporada, tuvo algunos problemillas y dejo algunos puntos boludos por ahi, pero igual sigue ahi nomas de la punta, a 3 puntitos del Milan (que cayo con Roma) junto con la Lazio. Todo esto, mientras participa de la Europa League, donde la historia se torna mas interesante: el equipo no habia ganado hasta este miercoles (o jueves) ningun partido en lo que iba de la competencia, y se jugaba... el ultimo partido de la etapa de grupos. Increiblemente, tenia chances de clasificar, si le ganaba como local a Steaua Bucarest, equipo que se la tenia jurada por lo acontecido cuando la Azzurra viajo a Rumania:


Tras la actuacion autodestructiva del primer tiempo y la heroica remontada final, todos esperaban furia napolitana: en lugar de eso, empato de local contra el Liverpool (ya habia empatado de local con Utrech, el mas debil del grupo) y cuando fue a Ansfield, iba ganando 1-0 hasta que entro el GENIO Gerrard y les clavo tres golcitos/golazos. Para colmo, termino de complicar su suerte en un partido golpe a golpe con el Utrech, que termino empardado en 3 con 3 de Cavani. Tenia 4 puntos cuando llego la ultima fecha: enfrentaba al Steaua (6) mientras Liverpool jugaba con Utrech, que tenia tambien 4 puntos. Complicado. La diferencia de gol con el equipo holandes era minima (-1 a -2) pero jugaba a favor de los napolitanos.

Utrech empataba en 0 con Liverpool. El unico problema era que el Steaua defendia en el San Paolo su clasificacion con uñas y dientes. Quien iba a aparecer, sino el uruguayo, el de los goles importantes: Edinson Cavani clavo alto cabezazo inortodoxo para mandar al Napoli a la siguiente fase, en el minuto 4 de descuento, como habia sucedido tambien en Rumania (donde los steuanianos se quejaban por el poco localismo del referi, que dio 7 de adicional).


El resultado clasifico a la bandita napolitana (clasificacion muy festejada en el 9B de 13 nro.867), que ahora enfrentara, en febrero y por dieciseisavos, al Villarreal, que marcha tercero en la Liga (lejos, claro, del bipolio Barca-Real) y ha sido llamado por Fernando Pacini [url=http://www.canchallena.com/1332279-villarreal-el-arsenal-espanol]"el Arsenal español"[/url]. Un partido durisimo, y uno de esos choques que uno se ve tentado (si obvia un monton de cuestiones) de etiquetar como duelo entre los buenos y los malos.

Pero antes quedaba un partido para cerrar el año. Ya habia perdido el Milan, dejando la posibilidad de acortar significativamente las distancias con el lider. Pero claro, nunca te clava una goleada el Napoli. Empataba con el pobre Lecce (que, huelga decirlo, se comio un baile en el cual la suerte intercedio para que no haya mas goles) y casi pierde sobre el final en dos contraataques: en uno Piatti (si, aquel buen jugador y algo mercenario que llevara un abogado para quedar libre del Lobi) empezo como Maradona y termino como Piatti; en el otro, una barrida heroica sobre la linea (muy Supercampeones todo) evito la caida de la valla. Pero quedaba una mas. Cavani juega solo, recibio en mitad de cancha y, tras una gambeta imperfecta, remato todo frustrado, irritado (asi le pegan los grandes, pensemos en Cantona, en Rooney, en ese tiro fastidioso con puteadita -"pero la con..." y sale el remate- que puede romper el arco o salir del estadio) de como 30 metros y la clavo. Iban 93 minutos.


Equipo reo, de jugadores reos, el Napoli. Me gusta. Camorra, mistica, punk rock en sus cabezas y el Sur, siempre contrahegemonico. Voy a extrañarlos hasta el 6 de enero.

martes, 14 de diciembre de 2010

ESTUDIANTES CAMPEON


Estudiantes ha sido el primer equipo en mucho tiempo en convertir sus debilidades en atributos positivos en lugar de excusas. Sin un nueve, se reinvento desde la inteligencia y la solidaridad, revolucionando un futbol retrograda como el argentino, incapaz de jugar sin un manual fundamentalista, dependiente siempre de los planteles y nunca del trabajo.
Estudiantes resistio, con heridos, con heridas, el embate mediatico como siempre, y la arremetida de ese gran equipo que es Velez (un ejemplo de planificacion), como pocos han guapeado en el futbol. Lo aguanto respirandole en la nuca todo el torneo, y nunca se cayo como vaticinaban desde la capital.

No se cayo porque tuvo un conjunto de jugadores convencidos y guerreros. Porque tuvo una cabeza de grupo sensata para cambiar cuando hizo falta y revolucionaria para solucionar los muchos problemas de formacion del equipo. Porque tiene dentro de la cancha jugadores que dejan demasiado (inclusive tobillos y cabezas) por la camiseta: jugadores que en lugar de vender humo, juegan con el corazon de los hinchas y la cabeza de los cracks.

Estudiantes es campeon. Y es un ejemplo de perseverancia y superacion que nunca debera olvidarse, aunque sospechamos que desde el ombligo del mundo ya lo estan empezando a olvidar, relamiendose porque, dicen, a River llegaria Ibrahimovic.

viernes, 10 de diciembre de 2010

El regreso de los feos, sucios y malos


POR HUGO ASCH, para Perfil

—Marlowe, ¡no me gustan sus modales!
—Bueno, a mí tampoco me gustan. Me hacen llorar en
las largas noches de invierno y me importa
tanto que le molesten como que tome la sopa con tenedor.
Humphrey Bogart y Lauren Bacall en “The Big Sleep” (1946), 
guión de William Faulkner, dirigida por Howard Hawks.


Ninguno de los dos goza de la simpatía de los imparciales de la middle class argentina, siempre inclinados a conceder su apoyo perdonavidas a las más tolerables “flores de un día”, gente de buen corazón pero escasa de recursos o inofensiva, como el Huracán cappista, el Argentinos Juniors de Borghi, el Arsenal copero o Pino Solanas candidato. Sin embargo ahí están, bien arriba y discutiendo el poder, nada menos, ese territorio inaccesible que parecía hecho sólo para los más poderosos. No está nada mal, eso.

Vélez incomoda por su serena eficiencia, algo intolerable para un país desmesurado como éste. Hacen todo bien. Planifican, se organizan, sus cuentas les dan bien, no se vuelven locos ante la primera frustración y cuando se achican, lo hacen de la mejor manera. Hoy tienen un equipazo. Sin dudas el que mejor juega, con un técnico eficaz y de bajo perfil, un arquero sólido, defensores confiables, un caudillo de la casa como Somoza, Maxi Moralez –que con 20 centímetros más jugaría diez años en el Madrid– y tres delanteros notables: el feroz Silva, por mucho el mejor 9 del torneo; Martínez, endemoniado y certero, y Cristaldo, la joya en el banco. ¿Cómo podrían quedarse sin título? ¿Quién se atrevería a discutir semejante liderazgo?

Pues… esos tipos sucios y malos que nunca se rinden. Los de siempre. La tercera generación de aquellos estrafalarios villanos de cómic que hace más de cuarenta años llegaron desde La Plata con ínfulas de cambiarlo todo. Y vaya si lo hicieron.

Este Estudiantes tiene bastante más que mística –del griego mystikós: encerrado, misterioso–, esa curiosa herencia del pasado que, cada tanto, retorna circularmente a lo Nietzsche y se instala sorprendiendo a todos. Acaba de suceder, por ejemplo, con el oficio copero de Independiente, la descomunal mala suerte de Racing o el rupturismo cuasi deportivo de los sindicalistas nativos, los de derecha, los de izquierda o los enganches sin problemas de perfil, como Moyano.

Antes que nada, Estudiantes tiene a Verón, un futbolista superior, incluso, a la suma de sus propias virtudes, el más decisivo que haya visto en este país en los últimos veinte años. Alguien capaz de cambiar la historia con su sola presencia, dentro y fuera de la cancha. Uno de esos que, dice Rodríguez que decía Brecht, resultan imprescindibles.

Y tienen la Voluntad, así, con mayúscula. Voluntad para reponerse después de una derrota. Suelo desconfiar de los invictos, de los infalibles, de las vírgenes y, en general, de la gente sin mácula. La verdadera madera de un hombre se advierte en el momento de la caída, muchachos. Cualquiera se ve valiente y bonito en el tren festivo de la victoria; el tema es mantener intacta la fuerza, el ánimo y la dignidad cuando la frustración te roe los huesos. Por eso amo al Alí que volvió de la prohibición y de Frazier, al Belgrano de Vilcapugio y Ayohuma, al Alfonsín pre Alianza que salió del bronce para ir a perder contra Fernández Meijide y Chiche Duhalde o al increíble Racing que, como Lázaro de Betania, se muere, se levanta y por ahí anda, con mi corazón en la boca.

Para la mayoría, estaban liquidados después de perder la Recopa contra la Liga de Quito. Minga. Ahí los tienen. Sin delanteros, con mil lesionados y chicos del club, a punto de ser campeones. De no creer.

Hacerles un gol parece imposible. Se defienden maravillosamente bien con ese inexpugnable abanico formado con Fernández, Desábato y Re, más Mercado y Rojo en los laterales, Braña en el medio y Orión en el arco, vigilante y sereno como portero de edificio, moviéndose en cámara lenta, controlando quién entra y quién sale. No hay, casi, fotos suyas volando, rasguñando pelotas, jugándose en un mano a mano. Les hicieron 8 goles en 18 partidos. Todo dicho.

En esa telaraña se diluye el énfasis inicial del rival. Se va rindiendo, poco a poco. Entonces actúa el líder, Verón. Y su batuta maneja el tempo de los solistas: Benítez, con un guante en la zurda; Enzo Pérez, eléctrico, vertical, por fin liberado de la banda derecha, y la Gata Fernández, a pura pausa, enganche, amague, creatividad.

¿Y Sabella? Lo llaman “Pachorra” y uno entiende por qué viéndolo, con ese andar lento de tipo mayor a su edad, el pelo como de recién levantado, el gesto sereno aunque las balas piquen cerca. Vivió años a la sombra de Alonso cuando jugaba de 10 en River, del Passarella técnico, de Bilardo y ahora de Verón. A él no le importa. Al contrario: ese segundo plano lo libera de las luces, de la inquisidora mirada del otro. Lo deja en paz, listo para ejercer su antiguo oficio de armador, de sutil artesano de equipos.

Son ellos entonces, los de siempre. Tan feos, sucios, malos, y en lucha por no resignar su espacio. Quizá hasta ganen compatriotas. Si así sucede, sepan que brindaré por ellos.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Metáfora de nada

Por JOSÉ LUIS DE DIEGO para EL DIA
Hace unas semanas, en el diario "El País" de España, se publicó una nota con el título "Maradona como metáfora argentina". Está firmada por John Carlin y Carlos Pierini y en la bajada de la nota se puede leer: "¿Hay alguna relación entre el futbolista y el peronismo? Sí, cuando se eligen entrenadores, presidentes o sistemas de características populistas, autoritarias y con pocos pies sobre la tierra, el resultado es el fracaso". La nota tuvo un alto impacto, ya que fue replicada en varios medios argentinos y convocó numerosos comentarios en la red. Como es extensa y resulta arduo reseñarla en este limitado espacio, y como no quiero que mi reseña tergiverse su contenido, el lector Con los caníbales se puede hacer cualquier cosa, menos comérselos, porque si uno se los come estará reproduciendo lo mismo que condena en ellos
puede consultarla on line, en el sitio del periódico (www.elpais.com".Con los caníbales se puede hacer cualquier cosa, menos comérselos, porque si uno se los come estará reproduciendo lo mismo que condena en ellos

La nota comienza con un diagnóstico de la decadencia de nuestro país repleto de lugares comunes: tenemos muchos recursos naturales, éramos el "granero del mundo" y uno de los diez países más ricos (¿hasta cuándo se repetirán acríticamente estas frases de manual del secundario?), y ahora sólo advertimos (y padecemos) falta de educación, desnutrición, decadencia y pobreza. Agregan los autores: "Semejante aberración florece en un contexto político en el que a lo largo de más de medio siglo juntas militares han alternado el poder con Gobiernos populistas, corruptos o incompetentes". ¿A qué "medio siglo" se refieren? (¿cómo se pueden hacer afirmaciones tan terminantes de un modo tan impreciso e irresponsable?). Si se trata del último medio siglo, de 1960 hasta hoy, ¿es posible afirmar que todos los gobiernos democráticos han sido populistas, corruptos o incompetentes (yo, al menos, no lo diría del gobierno de Raúl Alfonsín)? Y si fuera así, ¿no correspondería decir cuál o cuáles y brindar los argumentos necesarios para probarlo? Mirando al presente, critican al gobierno de la presidenta Fernández de Kirchner y se preguntan: "¿Cuál es el problema?".

DIAGNOSTICOS Y METAFORAS

La respuesta pretende dar con el meollo de la cuestión: "El problema es Diego Maradona. O, para ser más precisos, lo encarna, como símbolo, Maradona, (...). La idolatría a los líderes redentores, el culto a la viveza y (su hermano gemelo) el desprecio por la ética del trabajo, el narcisismo, la fe en las soluciones mágicas, el impulso a exculparse achacando los males a otros, el fantochismo son características que no definen a todos los argentinos, pero que Maradona representa en caricatura payasesca y que la mayoría de la población, aquella misma incapaz de perder la fe en el peronismo, aplaude no con risas sino con perversa seriedad". A esa mayoría de la población incapaz de dejar de ser peronista y que, por ende, adula a Maradona con una seriedad perversa se la califica de "manada": "...fueron en manada a vitorearlo al llegar a Buenos Aires después de la goleada de 4-0 que Alemania le propinó". De Maradona afirman lo que todos sabemos (y yo comparto): hablan de su arrogancia, su pedantería, su innecesaria agresividad: "Nadie lo acusa ni lo maltrata por su triste enfermedad. Sólo se trata de señalar su soberbia desconsiderada, de carácter profundamente narcisista, base de sus penosas afecciones del alma, metáfora de la patología crónica de un país". No sé mucho de psicoanálisis, de modo que ignoro si la soberbia de Maradona es de carácter narcisista (¿alguno de los autores lo habrá tratado?), pero sí sé algo de metáforas, y en ningún momento los autores dan argumentos para probar que la patología de un ex-jugador de fútbol, ahora devenido en director técnico, se haya transformado en una "metáfora" del país. ¿Por qué razón? ¿Cómo se infiere una cosa de la otra? Termino la reseña de la nota con dos frases que resultan verdaderamente increíbles. Una: "El fracaso de Maradona en el Mundial fue el espejo del fracaso de Argentina como país. Por un lado, una falta de rigor y humildad en la planificación; por otro, un derroche de los recursos disponibles". Y me pregunto, entonces, ¿será que Marcelo Bielsa habrá sido una metáfora (un "espejo del fracaso") del país en 2002? ¿Y José Pekerman en 2006 será otra metáfora? Y si a Maradona le hubiera ido bien en el Mundial, ¿sería una metáfora del éxito del peronismo? La segunda: "Cuando llevados por la fantasía se eligen directores técnicos o presidentes o sistemas de características populistas, autoritarios y antidemocráticos, con pocos pies sobre la tierra, el resultado inevitable es el fracaso". ¿Los autores pensarán en serio que se puede asimilar sin más un técnico de fútbol con un presidente? ¿Sabrán lo que es un sistema representativo? ¿Sabrán lo que es la delegación popular mediante el voto? ¿Puede el fanatismo antipopulista de los autores enceguecer a tal punto sus (supuestos) argumentos?

ANTIPERONISMO Y GORILISMO

Quienes me han leído alguna vez bien lo saben: no soy peronista, y no simpatizo con los regímenes denominados "populistas". Pero hay algunas cosas que me enseñaron. Una es que con los caníbales se puede hacer cualquier cosa, menos comérselos, porque si uno se los come estará reproduciendo lo mismo que condena en ellos. Si uno acusa al populismo de demagogia, irracionalidad o fanatismo, no puede refutarlo con un artículo demagogo, irracional y fanático. Otra cosa que me enseñaron es que el antipopulismo, cuando se vuelve irracional y fanático, suele olvidar los argumentos de la reflexión mesurada y mostrar su peor cara: lo que otrora se llamó gorilismo. Uno puede refutar al peronismo de diferentes maneras, pero el gorilismo no es una refutación argumentativa, es una reacción epitelial, un rechazo de clase. Y es difícil de entender que sesenta y cinco años después del odio rancio encerrado en el "aluvión zoológico", volvamos a encontrarnos con la "manada": el desprecio brutal por las manifestaciones populares, aun cuando uno las considere equivocadas. Cuando leo este tipo de notas, y parafraseando a Borges, siento que al peronismo no me une el amor sino el espanto.

Que dos señores a quienes no conozco hayan escrito este lamentable artículo no me importa demasiado. Que este libelo gorila lo hayan publicado medios importantes de España y Argentina sí me preocupa, aunque confieso que ya no me sorprende.